Características de una PCSyM

Las siguientes características fundamentales identifican a las PCSyM

Fundamentada en Cristo

La PCSyM es Cristocéntrica, es decir, es Jesús quien prevalece siempre. El Señor está presente en cada reunión de la comunidad. “Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde están reunidos dos o tres en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18, 19-20).

Escucha la Palabra

La PCSyM tiene como núcleo la Palabra de Dios. “Muchas veces y de muchas maneras, habló Dios a nuestros padres en el pasado, por medio de los Profetas. En estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del hijo, a quien instituyó heredero de todo, por quien también hizo el universo” (Hb 1, 2).

Animada por el Espíritu Santo

Quien anima e impulsa la PCSyM es el Espíritu Santo. “En efecto, todos los que se dejan guiar por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios. Y vosotros no habéis recibido un espíritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, habéis recibido un espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: ¡Abbá, Padre! El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu, para dar testimonio de que somos hijos de Dios. Y, si hijos, también herederos de Dios y coherederos de Cristo, si compartimos sus sufrimientos, para ser con él glorificados” (Rm 8, 14-17).

De fe, esperanza y caridad

En la PCSyM las virtudes teologales “fundamentan, animan y caracterizan”, el obrar de los miembros de la comunidad. “Os exhorto, pues, yo, prisionero por el Señor, a que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados, con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros por amor, poniendo empeño en conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, actúa por todos y está en todos” (Ef 4, 1-6).

Abierta a todos

La PCSyM es incluyente. “Y les dijo: Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación” (Mc 16, 15).

Misionera

La PCSyM entiende y valora su misión. “Proclamad que el Reino de Dios está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis. No os procuréis oro, ni plata, ni cobre en vuestras fajas; ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias ni bastón; porque el obrero merece su sustento” (Mt 10, 7-8).

Solidaria y comprometida

La PCSyM es solidaria con sus miembros y hermanos de la comunidad parroquial. “Entonces dijo Jesús a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mt 16, 24).

De servicio

La PCSyM es esencialmente servidora. “Entonces se sentó, llamó a los doce, y les dijo: si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos” (Mc 9, 35).

De hombres y mujeres libres

En la PCSyM, Jesús hace experimentar la libertad de ser hijos de Dios. “Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos y la verdad os hará libres” (Jn 8, 31-32).

Estrechamente unida a la Parroquia

Las PCSyM son comunidades orientadas y dependientes de la Parroquia; tal como lo proclama la Evangelii Nuntiandi: “Se forman en la Iglesia, para unirse a la Iglesia y para hacer crecer la Iglesia”. La PCSyM se convierte así en un sacramento visible de la Iglesia local.

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